Si nunca has estado en tratamientos por algún problema de infertilidad, es probable que tu médico nunca te haya preguntado por tu fase lútea. Pero se trata de una parte del ciclo menstrual especialmente importante.

Qué es la fase lútea

El ciclo femenino tiene dos fases

  • La fase folicular, o primera fase del ciclo que va desde el inicio de la regla actual hasta la ovulación. Se caracteriza porque a nivel ovárico se desarrolla el folículo (dominante) dentro del cual está contenido el óvulo. Este folículo libera progresivamente una hormona llamada estradiol. A nivel del útero se produce el crecimiento del endometrio para albergar al futuro embrión. 
  • La fase lútea o segunda fase del ciclo es la que comprende entre la ovulación y la menstruación del ciclo siguiente. A nivel ovárico se produce la ovulación que es la liberación del óvulo maduro, convirtiéndose el folículo dominante en cuerpo lúteo. En los ciclos regulares de unos 28-30 días la ovulación suele producirse en el día 13 o 14.

Tras la ovulación, y al convertirse el folículo en cuerpo lúteo, se sintetiza la hormona progesterona que convertirá el endometrio uterino en un sustento adecuado para el embrión, que suele implantar en los 5-7 días posteriores a la ovulación.

¿Cómo saber si estoy en la fase lutea?

Durante la fase lútea ocurren distintos cambios en el cuerpo de la mujer. Conocer estos signos o síntomas puede ayudar a quedarse embarazada.

  • Es importante saber que en la mujer de ciclos regulares, la ovulación ocurre a mitad de ciclo. Por ejemplo, si el ciclo dura 28 días, la ovulación ocurrirá más o menos en el día 14.
  • Algunas mujeres perciben un dolor pélvico leve/ moderado coincidente con la ovulación, por la irritación que supone el líquido folicular al peritoneo.
  • Durante la ovulación se produce un aumento del flujo fisiológico a nivel genital, se dice que tiene aspecto de “clara de huevo”. Este cambio tiene como objetivo favorecer el ascenso de los espermatozoides hacia la trompa de Falopio y que acontezca la fecundación.
  • La elevación de la hormona progesterona coincidente con la ovulación implica una elevación de la temperatura corporal basal. Para ello, la mujer debe medirse la temperatura todos los días del ciclo, por la mañana y a la misma hora. Un aumento de 0.5ºC suele indicar la ovulación.

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Cómo saber si estás ovulando con test de ovulación

Otra ayuda para conocer la fase lútea son las tiras o los test de ovulación. Se trata de unos dispositivos desechables que permiten determinar la presencia de la hormona luteinizante (LH) en la orina.

Esta hormona se sintetiza en la hipófisis y actúa sobre el folículo, haciendo que se rompa para liberar el óvulo. La LH alcanza su nivel máximo a mitad de ciclo, unas 12-36 horas antes de la ovulación.

Cuando el resultado de la tira es positivo, la paciente sabe que va a entrar en sus días fértiles y puede utilizarlo para orientar sus relaciones sexuales. 

Para aumentar la fiabilidad de las tiras, éstas no deben estar caducadas, deben conservarse en un lugar seco, y su sensibilidad debe oscilar entre 10-25 mlU/ml. Además, cada fabricante tiene unas condiciones de uso específicas que se deben seguir estrictamente.

Las tiras tienen un valor de control (C) y un valor de resultado (T). El control siempre se marca si la tira se ha usado bien. Si el resultado T es negativo indica que aún no ha habido o no habrá ovulación. Si por el contrario es positivo, confirma la ovulación y los futuros días de máxima fertilidad.  

Normalmente el uso de las tiras depende de la duración de los ciclos. En las mujeres muy regulares con ciclos cada 28-30 días, se pueden usar desde el día 12º. Si por el contrario la mujer es más irregular e incluso tiende a ciclos más cortos, es mejor adelantar su uso al día 8º-9º.

Principales problemas en la fase lútea

La progesterona liberada por el cuerpo lúteo debe estar en cantidad y duración adecuada (al menos 10-11 días) para que no haya problemas en el endometrio y se convierta en lugar no hostil para la recepción del embrión. 

A nivel clínico, algunas pacientes perciben sangrado escaso, tipo spotting, en segunda fase de ciclo; otras presentan ciclos irregulares, y la mayoría son completamente asintomáticas.

El diagnóstico se puede llevar a cabo midiendo niveles hormonales de progesterona en sangre, e incluso, se puede estudiar el endometrio mediante una biopsia, para confirmar su adecuada conversión para la implantación (endometrio secretor).

El tratamiento suele implicar sobreañadir progesterona, vía oral o vaginal incluso subuctánea, en la fase lútea del ciclo.

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Referencias bibliográficas:

  • Crawford NM, et al. (2015). Impact of short luteal phase on natural fertility.
  • Fehring RJ, Schneider M, Raviele K (2006). Variability in the phases of the menstrual cycle.
  • Jukic AMZ, et al. (2010). Life-style and reproductive factors associated with follicular phase length.
  • Alan S Penzias, M.D. (2002). Luteal phase support.Fertility and Sterility.

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