El gran avance de la FIV en los últimos años nos hizo olvidar parcialmente el papel importante del endometrio. Sin embargo, su trascendencia es vital en el proceso reproductivo, pues puede conducir a situaciones clínicas de esterilidad primaria, fallo de implantación y/o aborto de repetición.

Si no sabes qué es el endometrio, se trata del tejido interno del útero, una mucosa cuya función es la interacción con el embrión para conseguir su implantación y, en consecuencia, una gestación evolutiva.

Este tejido sufre muchos cambios a lo largo del ciclo, desde prepararse para tal implantación hasta evacuarse a través de la menstruación cuando no se produce el embarazo.

La receptividad endometrial se produce en cualquier ciclo menstrual durante un periodo de tiempo concreto llamado ventana de implantación. Sin embargo, y aunque cada vez es menos frecuente, podría haber fallos de implantación. Estas son algunas de las causas de la baja receptividad uterina.

Principales causas de la baja receptividad endometrial

Las causas de la baja receptividad endometrial son muy variadas, y se implica a varios mecanismos fisiopatológicos. Entre ellos:

  • Anormalidades en la cavidad uterina: pólipos, tabiques, miomas, sinequias, etc.
  • Procesos infecciosos o inflamatorios: endometritis, hidrosálpinx.
  • Déficit de proliferación endometrial: endometrio fino sin grosor suficiente para la implantación embrionaria.
  • Alteraciones del sistema de la coagulación (trombofilias).
  • Alteraciones genéticas.
  • Enfermedades inmunológicas sistémicas.
  • Procesos inmunológicos locales: en el endometrio debe producirse un ambiente de tolerancia inmunitaria para que el embrión no sea rechazado por la madre, lo cual está condicionado por factores genéticos, epigenéticos y ambientales.
  • Alteraciones de la microbiota: microorganismos como bacterias, hongos y/o virus que establecen una “biopelícula” en el interior del útero.
  • Incompatibilidad de diálogo entre embrión y endometrio: implica cambios morfológicos y funcionales (genómicos y /o moleculares en el endometrio ante la llegada del embrión.
  • Multifactoriales.
  • Causa desconocida.

Pruebas para valorar el estado del endometrio

Hasta ahora, la evaluación del endometrio se realizaba mediante ecografía e histeroscopia, así como otras pruebas como el análisis de la histología o la inmunología. Sin embargo, a día de hoy, hay técnicas más novedosas relacionadas con el genoma que nos permiten un estudio más avanzado. Por ejemplo:

  • A través de la biología molecular del ARN y la transcriptómica y secretómica se ha podido profundizar en la receptividad endometrial y en el ajuste de la los tiempos de implantación del embrión (la llamada ventana de implantación que comentábamos antes).
  • Otro ejemplo es el análisis de la microbiota, de manera que se puede saber con mayor profundidad cómo es la microflora intrauterina y tratar sus desequilibrios antes de realizar cualquier tratamiento.
  • Por otra parte, la proteómica también nos ha permitido conocer muchas de las proteínas que existen en el líquido endometrial. Hay hasta 296 proteínas implicadas directamente en que el endometrio sea implantativo o no implantativo.

Referencias bibliográficas:

  • Fertility and Sterility (2019): Clinical approach to recurrent implantation failure: evidence-based evaluation of the endometrium.
  • Fertility and Sterility (2019): What exactly is endometrial receptivity?
  • Sociedad Española de Fertilidad: Estudio del fallo repetido de implantación y sus posibles alternativas terapéuticas.

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