Cuando tratamos a parejas heterosexuales, en general nos encontramos con grandes diferencias a la hora de afrontar un tratamiento de reproducción asistida por parte de la mujer y del hombre, algo que va a marcar el papel que adopta la pareja durante el tratamiento

En esta línea, resulta significativo el diferente comportamiento entre hombres y mujeres a la hora de asistir a una consulta de acompañamiento psicológico en el marco de tratamientos de fertilidad.

Nuestra experiencia con hombres y mujeres en consultas de psicología

Según datos referidos a nuestros pacientes, el porcentaje de consultas de este tipo se reparte de la siguiente manera: 

  • El 75% de las consultas psicológicas se solicitan por mujeres que acuden solas a la cita, o en casos muy puntuales, acompañadas de otra mujer (amiga o familiar). 
  • El 24% son solicitadas por personas que asisten en pareja a la sesión (de este porcentaje un 22% corresponde a parejas heterosexuales y 2% a parejas femeninas).
  • Tan son solo el 1% de las consultas, es solicitada por un hombre de forma individual.  

Estos datos ponen de manifiesto las diferencias entre hombres y mujeres, en cuanto al deseo de hablar de sus sentimientos o emociones relacionadas con el tratamiento.

Normalmente, las mujeres sienten mayor necesidad de comunicar sus preocupaciones entorno a la infertilidad o el tratamiento, así como a empatizar con las necesidades comunicativas de otras personas.

Los hombres, por lo general, expresan menos sus sentimientos y preocupaciones tanto durante la vivencia de la infertilidad, como en otras situaciones.

De hecho, los varones tienen más alexitimia (dificultad para identificar y expresar emociones propias y reconocer las ajenas, así como para hacer introspección, centrándose más en temas externos de carácter operativo, que en aquellos más íntimos).

En un estudio realizado por Arrabales (2019), se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la incidencia de alexitimia en hombres y mujeres, siendo el porcentaje de hombres que la padecen un 13,46% y el de mujeres un 7,14%. 

Por todo ello, resulta complicado conocer cómo viven los hombres la infertilidad, y cómo perciben su papel en los tratamientos de reproducción asistida.

En cualquier caso, el hecho de que expresen menos sus emociones o les guste menos hablar de temas íntimos, no quiere decir que no sientan.

La mayor preocupación de los hombres que nos visitan cuando acuden a consulta psicológica, es saber cómo ayudar a su pareja. La mayoría asume que su papel principal es apoyar a la mujer.

Los hombres son conscientes de que la mayor carga de los tratamientos recae en la mujer, pues es la que se medica, la que pasa por quirófano, la que se tiene que hacer más pruebas y más invasivas (por lo general), y la que tiene que coordinar más visitas médicas.

Además, la administración de hormonas juega un papel importante en la regulación del estado de ánimo, ya de por si alterado por la crudeza de la situación, por lo que pueden estar más sensibles, vulnerables o irritables.

Muchos hombres no saben como hacer frente a esta “bomba emocional” y además, lidiar con su propia tristeza o frustración por la situación, ya que ellos también se juegan la paternidad.

Algunos manifiestan en consulta no saber cómo reaccionar ante el llanto de su pareja, o qué decir, cuando la ven apática, triste o enfadada. A veces los hombres no expresan cómo se sienten, simplemente porque piensan que, haciéndolo, pueden agravar aún más la situación, por eso, adoptan la postura de “ser fuerte” y ser el que da ánimos y optimismo.

En otras ocasiones, prefieren no hablar del tema, como si así se minimizara el problema. Cabe mencionar que un elevado número de hombres realiza una gestión emocional eficaz y por ello no necesita acudir a una consulta psicológica.

Es frecuente que, durante los procesos de reproducción asistida, surjan roces en la pareja, y una de las causas son los problemas de comunicación derivados de las situaciones comentadas anteriormente: si un miembro de la pareja siente la necesidad de hablar del tema y el otro no, puede pensar que la otra persona no está afectada o “pasa de todo”; por el contrario, si se saca el tema a todas horas, puede provocar saturación o irritabilidad en la otra parte.

Otro motivo de discordia es tener un punto de vista diferente en la toma de decisiones importantes, como el cambio de gametos o el momento de parar el tratamiento o hacer otro ciclo.

No obstante, muchas parejas salen reforzadas del proceso, ya que supone compartir una experiencia dura con un proyecto y objetivo común, de la que se puede obtener un aprendizaje y conocimiento mutuo. 

En cuanto a las parejas femeninas, los roles son mucho más difusos, porque en muchas ocasiones, y gracias al método ROPA (recepción de óvulos de pareja), ambas mujeres participan en el proceso de manera muy activa desde el punto de vista médico (ambas toman medicación y pasan por procedimientos médicos) e incluso a veces se intercambian los roles (existe la posibilidad de que en un ciclo se estimule una mujer y en otro ciclo la otra mujer). 

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Referencias bibliográficas

  • Arrabales R. (2019). Evaluación y tratamientos de la Alexitimia con herramientas de Inteligencia Artificial.  Máster Psicología General Sanitaria. p. 62.

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